¿No que estaba muy enfermo? Incluso tan grave que, según él, le era imposible asisitir a sus audiencias judiciales. La farsa de Gorriti se va evidenciando cada día más. Hay que ser bien miserable para utilizar una enfermedad tan penosa para puro provecho personal.

A 25 AÑOS DEL TRÁGICO 11 DE SETIEMBRE
«La obligación más importante de todo gobierno es mantener la paz, la tranquilidad y la seguridad de su pueblo». Es el mensaje del Secretario General








