¿No que estaba muy enfermo? Incluso tan grave que, según él, le era imposible asisitir a sus audiencias judiciales. La farsa de Gorriti se va evidenciando cada día más. Hay que ser bien miserable para utilizar una enfermedad tan penosa para puro provecho personal.

LA PUCP Y SU CAMPAÑA PRO-LGTB
«Las universidades se han transformado en centros de adoctrinamiento. Hay una clara agenda política, hay un discurso que busca oprimir voces conservadoras», refiere Miklos Lukacs









